viernes, 30 de enero de 2009

Rosácea

Se conoce bajo este nombre la aparición de un enrojecimiento persistente localizado en mejillas, nariz, barbilla, frente o párpados que cursa con un aumento de los vasos sanguíneos (cuperosis) y erupciones acneiformes (“granitos”).

Su causa es desconocida. Afecta generalmente a mujeres entre los 30 y 50 años con la tez clara y que se sonrojan con facilidad, y con menor frecuencia a los hombres.

Los pacientes presentan un eritema (“enrojecimiento”) facial persistente y una piel hipersensible afectada por telangiectasias (“venitas”). Aparecen brotes de pápulas y pústulas (“granitos”) en ausencia de comedones (“puntos negros”). Estas personas no suelen tolerar los jabones ni determinadas cremas, y empeoran de forma manifiesta en ambientes calurosos. Los síntomas aparecen de forma progresiva a lo largo del tiempo superponiéndose unos con otros. También puede aparecer inflamación en los párpados y en los ojos.

Existen múltiples factores que pueden causar brotes agudos de rosácea y que conviene evitar:
  • Condiciones climáticas: sol, viento fuerte, frío y humedad
  • Factores emocionales: estrés y ansiedad
  • Temperatura: Saunas, baños calientes, acaloramiento y ambientes excesivamente caldeados
  • Ejercicio físico
  • Bebidas: alcohol (especialmente vino tinto, cerveza, bourbon, ginebra, vodka o champán) y bebidas calientes
  • Alimentos: hígado, productos lácteos, chocolate y vainilla, salsa de soja y vinagre, verduras (entre ellas berenjenas, tomates, espinacas, judías blancas y guisantes), fruta (incluidos aguacates, plátanos, ciruelas rojas, uvas pasas, higos y cítricos) y también alimentos picantes y muy condimentados
  • Productos para la piel: algunos cosméticos y pulverizadores para el cabello, especialmente los que contienen alcohol, perfumes, esteroides de uso tópico y en general cualquier sustancia que cause enrojecimiento o quemazón

Cada persona deberá reconocer cuáles son los factores que agravan su estado en particular ya que no todos les afectan por igual.

Existen gran variedad de tratamientos que pueden ayudar a controlar la rosácea:

Tratamientos tópicos (externos): Resultan eficaces en casos leves y moderados de rosácea, pero pueden provocar inolerancia, los medicamentos utilizados para su tratamiento como el metronidazol, la clindamicina, la eritromicina y el ácido azelaico.

Tratamientos sistémicos (orales):Los medicamentos indicados en los casos moderados y severos y en las formas leves que no responden al tratamiento tópico, son la doxiciclina, la minociclina, la eritromicina, el metronidazol y la isotretinoína.

Tratamiento de las rojeces y de las dilataciones vasculares: Incluso si la rosácea está correctamente tratada, las rojeces y las dilataciones vasculares probablemente no desaparezcan aunque es importante continuar utilizando la medicación para mantener la enfermedad bajo control y prevenir su progresión. El mejor tratamiento para las lesiones vasculares (“venitas”) son los láseres.

Es importante saber que después de corregir este tipo de lesiones pueden ser necesarios tratamientos periódicos de mantenimiento para mantener los resultados obtenidos inicialmente.

1 comentario:

THE AUNT ESTHER dijo...

Hola, soy Esther.Según mi dermatóloga, la Dra Esther castaño, tengo rosácea.

Tengo la piel muy delicada desde siempre. Soy de tez blanca, muy blanca y con tendencia a enrojecerse en cuanto la temperatura sube o bebo cualquier sustancia con un poco de alcohol.
Actualmente, y después de un arduo período de estress laboral, tengo la piel bastante bien. Me lavo mañana y noche con LIPIKAR Syndet de LaRoche Possay y durante el día utilizo una crema de EsTee Lauder, de la línea Veritée. Estoy contenta, pues aunque parezca que todo me da verguenza ( cosa bastante inexacta), lo llevo bien.
Saludos