viernes, 30 de enero de 2009

Alopecia Femenina

Casi todas las mujeres, en algún momento de su vida han sufrido episodios de caída de cabello, que en ocasiones, además de producir una alteración estética, pueden llegar a crear ansiedad y trastornos psicológicos.

Dada la alta frecuencia de este proceso, existen multitud de reclamos publicitarios para su tratamiento, en ocasiones prometiendo resultados milagrosos y que llevan a decepciones y grandes gastos de dinero.

Es importante acudir al especialista en este proceso, en este caso el Dermatólogo, para realizar un diagnóstico correcto y un tratamiento especifico de nuestro caso.

La causa más frecuente de caída de cabello en la mujer es la alopecia androgenética, es decir, la pérdida de pelo de causa hormonal.

Este tipo de alopecia esta causada por la actuación de los andrógenos en el folículo piloso, en concreto la hormona Dehidroepiandrosterona, presente en la sangre tanto de los hombres como de las mujeres.

Esta substancia ejerce un efecto de miniaturización progresiva del folículo piloso (el pelo se hace más fino) y una disminución de cabello en la zona central de la cabeza. El ciclo piloso se afecta, con un progresivo acortamiento de la fase de crecimiento del pelo o fase anagénica, es decir, que si el ciclo del pelo (desde que nace hasta que se cae) de una persona normal dura 5 años, el ciclo del pelo de una persona con este tipo de alopecia dura alrededor de 3 años .

Es curioso destacar que cuando pedimos un estudio hormonal a estos pacientes, por lo general los niveles de hormonas son normales. Ello se debe a que la mayor parte de las mujeres con este trastorno no presentan niveles elevados de andrógenos en sangre, sino un mayor número de receptores para esta hormona a nivel del pelo, y una mayor sensibilidad a la misma. Sin embargo es obligado realizar un estudio hormonal, para descartar enfermedades endocrinas que se puedan asociar a la alopecia.

Puesto que la caída del pelo en esta alopecia es debida a alteraciones en el ciclo piloso y no hay daños en la estructura del pelo, es teóricamente reversible, sobre todo en fases iniciales. Sin embargo la alopecia en fases avanzadas puede no responder adecuadamente, ya que la miniaturización folicular puede llevar a la atrofia total del pelo. Por ello es importante iniciar el trtamiento en fases iniciales.

TRATAMIENTO

Los champús y lociones de peluquería para “fortalecer “el pelo no han demostrado tener ningún efecto en su crecimiento. Tampoco los láseres ni masajes producen ningún efecto significativo. El sentido común nos orienta a acudir a la consulta del dermatólogo para realizar el tratamiento más específico.

El minoxidil es la sustancia más comúnmente empleada para tratar este proceso. En primer lugar, alarga la fase de anagen, “recluta” a los folículos que están en fase de reposo y transforma el vello en pelo “terminal”. Para notar estos efectos, debemos ser constantes en el tratamiento, y mantener el mismo un mínimo de 4 meses.

Otros tratamientos como los anticonceptivos orales, asociados o no a un antiandrógeno, son útiles y producen una mejoría de los síntomas en muchas pacientes.

Espironolactona, un fármaco que inicialmente se utiliza como antihipertensivo y diurético, ha demostrado tener un notable efecto antiandrogénico y se usa desde hace años para el tratamiento de esta alopecia.

El llamado Propecia (finasteride), fármaco muy útil en el tratamiento de la alopecia en los hombres, no se ha demostrado eficaz en las mujeres.

Es muy frecuente encontrar varias causas asociadas en el origen de la alopecia. En estos casos el tratamiento abarca todas las posibles alteraciones detectadas y debe abordarse de una forma global.

Situaciones de tensión emocional, stress intenso, enfermedades agudas, el embarazo, pueden provocar un tipo de caída conocido como efluvio telógeno. En este proceso se produce una caída de gran cantidad de pelo en un corto periodo de tiempo, pocos meses después de la causa iniciadora.

Alteraciones metabólicas y nutricionales suelen estar con mucha frecuencia presentes y debemos realizar estudios analíticos con el fin de detectarlas. Es obligado realizar un estudio tiroideo, hemograma, con el fin de descartar anemias y/o déficits nutricionales, estudio del hierro, bioquímica sanguínea, iones en sangre.

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¿Qué es la dermatitis del pañal?

La dermatitis del pañal es una dermatitis irritativa que aparece en el 25% de los niños. En su aparición influye la mezcla de humedad, orina, heces, la fricción y la infección secundaria de la zona por Cándida albicans (un hongo) y Stafilococo aureus (una bacteria).

Clínicamente se caracteriza por la aparición de un enrojecimiento en la región interglútea que puede erosionarse y extenderse a glúteos, genitales, parte inferior del abdomen y parte proximal de muslos.

La dermatitis del pañal complicada por C. albicans se presenta con lesiones sobreelevadas rojizas y pústulas satélites en el área del pañal.

Por otro lado, la sobreinfección bacteriana por S. aureus se manifiesta con la aparición de erosiones, costras melicéricas (color de miel) y en ocasiones la aparición de ganglios linfáticos inflamados.

Para evitar esta dermatitis es importante el cambio frecuente de pañal, por lo menos cada 3 horas, y en el caso de los neonatos, con mayor frecuencia dada su fragilidad cutánea. La aplicación de preparaciones barrera después de cada cambio de pañal y después del baño evita el contacto de las sustancias irritantes con la piel y minimiza la fricción.

Las pastas y las pomadas son las preparaciones barreras más recomendables ya que se mantienen adheridas a la piel durante más tiempo.

Es recomendable consultar con un dermatólogo siempre que se presente la dermatitis del pañal a pesar de estas recomendaciones, por un lado para su correcto tratamiento y por otro para descartar otras patologías que afecten a esta zona.

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Alergia a la laca de uñas

Cuando una paciente acude a nuestra consulta con inflamación y picor (eccema) en los párpados y en el cuello, lo primero que el dermatólogo le debe preguntar es: “¿Cuándo es la última vez que se ha pintado las uñas?” El paciente suele pensar que el dermatólogo se ha vuelto loco. Pero no es así…

Esta situación ocurre en nuestra consulta con mucha frecuencia, 2 o 3 veces al mes. Hasta un 6,6% de las mujeres son alérgicas a la laca de uñas. Las zonas donde se manifiesta esta alergia siempre son inesperadas: los párpados y el cuello, porque la paciente tiende a extender el producto en estas localizaciones, siendo éstas muy sensibles.

Esta alergia raramente se produce en los dedos o alrededor de las uñas, donde cabría esperar. Esto se debe a que las mujeres se aplican el esmalte de uñas con sumo cuidado sobre éstas, sin tocar la piel que las rodea, pero tocan posteriormente con las uñas pintadas cualquier otra parte del cuerpo, especialmente la cara y cuello.

La sustancia de la laca de uñas que más frecuentemente produce la alergia es la resina de p-toluensulfonamida formaldehído utilizada en la mayoría de las lacas y endurecedores de uñas, pero también se ha descrito alergia a otros compuestos (dibutiltaphlate, metil acrilato y nitrocelulosa).

Nos parece adecuado aconsejar a las mujeres que son alérgicas a esta resina que dejen de utilizar esmalte de uñas en la medida de lo posible, ya que aunque en principio sería suficiente con evitar aquellos esmaltes que presentaran esta resina, muchos productos la contienen a pesar de no describirla en su composición.

El tratamiento del brote agudo se realiza con cremas de cortisona.

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Rosácea

Se conoce bajo este nombre la aparición de un enrojecimiento persistente localizado en mejillas, nariz, barbilla, frente o párpados que cursa con un aumento de los vasos sanguíneos (cuperosis) y erupciones acneiformes (“granitos”).

Su causa es desconocida. Afecta generalmente a mujeres entre los 30 y 50 años con la tez clara y que se sonrojan con facilidad, y con menor frecuencia a los hombres.

Los pacientes presentan un eritema (“enrojecimiento”) facial persistente y una piel hipersensible afectada por telangiectasias (“venitas”). Aparecen brotes de pápulas y pústulas (“granitos”) en ausencia de comedones (“puntos negros”). Estas personas no suelen tolerar los jabones ni determinadas cremas, y empeoran de forma manifiesta en ambientes calurosos. Los síntomas aparecen de forma progresiva a lo largo del tiempo superponiéndose unos con otros. También puede aparecer inflamación en los párpados y en los ojos.

Existen múltiples factores que pueden causar brotes agudos de rosácea y que conviene evitar:
  • Condiciones climáticas: sol, viento fuerte, frío y humedad
  • Factores emocionales: estrés y ansiedad
  • Temperatura: Saunas, baños calientes, acaloramiento y ambientes excesivamente caldeados
  • Ejercicio físico
  • Bebidas: alcohol (especialmente vino tinto, cerveza, bourbon, ginebra, vodka o champán) y bebidas calientes
  • Alimentos: hígado, productos lácteos, chocolate y vainilla, salsa de soja y vinagre, verduras (entre ellas berenjenas, tomates, espinacas, judías blancas y guisantes), fruta (incluidos aguacates, plátanos, ciruelas rojas, uvas pasas, higos y cítricos) y también alimentos picantes y muy condimentados
  • Productos para la piel: algunos cosméticos y pulverizadores para el cabello, especialmente los que contienen alcohol, perfumes, esteroides de uso tópico y en general cualquier sustancia que cause enrojecimiento o quemazón

Cada persona deberá reconocer cuáles son los factores que agravan su estado en particular ya que no todos les afectan por igual.

Existen gran variedad de tratamientos que pueden ayudar a controlar la rosácea:

Tratamientos tópicos (externos): Resultan eficaces en casos leves y moderados de rosácea, pero pueden provocar inolerancia, los medicamentos utilizados para su tratamiento como el metronidazol, la clindamicina, la eritromicina y el ácido azelaico.

Tratamientos sistémicos (orales):Los medicamentos indicados en los casos moderados y severos y en las formas leves que no responden al tratamiento tópico, son la doxiciclina, la minociclina, la eritromicina, el metronidazol y la isotretinoína.

Tratamiento de las rojeces y de las dilataciones vasculares: Incluso si la rosácea está correctamente tratada, las rojeces y las dilataciones vasculares probablemente no desaparezcan aunque es importante continuar utilizando la medicación para mantener la enfermedad bajo control y prevenir su progresión. El mejor tratamiento para las lesiones vasculares (“venitas”) son los láseres.

Es importante saber que después de corregir este tipo de lesiones pueden ser necesarios tratamientos periódicos de mantenimiento para mantener los resultados obtenidos inicialmente.

Cicatrices

El proceso de cicatrización es la forma en que el cuerpo sana y reemplaza la piel perdida o dañada. Una cicatriz está compuesta normalmente de tejido fibroso y puede formarse por muchas razones diferentes: como consecuencia de acné, infecciones (herpes), cirugía, lesiones inflamatorias de la piel, etc...

Las cicatrices pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y tener apariencias variables: planas, abultadas, hundidas o coloreadas, produciendo en ocasiones prurito o dolor. El aspecto final de una cicatriz depende de muchos factores, incluido el tipo de piel y la localización en el cuerpo, la dirección de la herida, el tipo de lesión previa, la edad de la persona y su estado nutricional.

Las cicatrices suelen mejorar espontáneamente con el tiempo. Mientras tanto, se puede utilizar maquillaje para cubrirlas. Existen determinadas técnicas dermatológicas que ayudan a hacerlas menos visibles. No obstante, el tratamiento sólo mejora su apariencia, pero no la borra por completo.

Algunos de los procedimientos que se utilizan para reducir las cicatrices son:
  • El Fraxel (fototermolisis fraccionada) ha resultado ser un gran avance en el tratamiento de las cicatrices de acné en la cara, ya que obtiene resultados significativos sin que el paciente tenga excesivos efectos secundarios.

  • cremas con ácido retinoico o corticoides

  • peelings físicos y químicos

  • dermoabrasión

  • diferentes tipos de láseres ablativos y no ablativos

  • corticoides intralesionales

  • inyecciones de colágeno

  • parches compresivos

  • crioterapia

  • cirugía

Estrías


Las estrías o marcas de estiramiento son defectos de la piel en forma de franjas o líneas, que se observan cuando una persona crece, aumenta de peso rápidamente o tiene ciertas enfermedades.

Aparecen como consecuencia del rápido estiramiento de la piel y, a menudo, se las asocia con la dilatación del abdomen debido al embarazo o durante el rápido crecimiento en la pubertad. Las localizaciones más frecuentes se encuentran en las mamas, las caderas, los muslos, los glúteos, el abdomen y los flancos del abdomen, con coloración rojiza, brillantes y delgados, que después de algún tiempo se tornan blanquecinas y con apariencia de cicatriz.

También pueden presentarse como resultado de una formación anómala de colágeno o como resultado de medicamentos o substancias químicas que interfieren con la formación del mismo. Pueden estar asociadas a la administración prolongada de compuestos de cortisona, a diabetes mellitus, a la enfermedad de Cushing y al período de posparto.

Su tratamiento es muy difícil ya que no existe ninguno que realmente sea espectacular. De hecho las cremas antiestrías no tienen ninguna utilidad. La única crema que ha demostrado un pequeño efecto es el ácido retinoico (Retirides, Vitanol) que aplicado con precaución (noches alternas) puede mejorarlas un poco, siendo necesaria su aplicación en un periodo entre 6 a 12 meses para notar una mejoría.

Recientes investigaciones han demostrado que la combinación del calentamiento a 60 ºC de la parte profunda de la estría seguido de múltiples perforaciones microscópicas superficiales (Skin Roller) consigue mejorar las estrías, tanto rojas (recientes) como blancas (de larga evolución), en un 40% después de 4 sesiones. Este tratamiento lo llamamos "Estrías Flash"

Si las estrías son de reciente aparición, otra opción sería el tratamiento con láser puede producir una ligera mejoría (incluso con sólo una o dos sesiones) de la coloración rojiza pero no suele haber grandes cambios en la textura. Si las estrías son antiguas y de coloración blanquecina el láser Fraxel ha demostrado su eficacia en estudios publicados recientemente.

El tratamiento que mejores resultados hemos conseguido para mejorar las estrías es sin duda "Estrías Flash". Nuestro protocolo consiste en:

- Se limpia la zona a tratar. En personas sensibles se puede aplicar una crema anestésica.

- Se calienta la dermis profunda de la estría a 60 ºC con un sistema de radiofrecuencia Accent durante 10 minutos para generar nuevo colágeno y tensar la zona.

- Posteriormente se realizan múltiples microperforaciones hasta dermis superficial para producir renovación de las capas superficiales de la estría.

- Por último se aplica un antiséptico en la zona para evitar infecciones.

El tratamiento dura de 15 a 20 minutos. El dolor es mínimo. La zona queda enrojecida durante 1 o 2 días, pudiendo tomar el sol a la semana del tratamiento. La frecuencia del tratamiento es cada 2 semanas y se recomienda un mínimo de 4 sesiones.

- En casos rebeldes, utilizaremos el láser Pearl fraccionado (láser fraccionado ablativo). Este, más potente y eficaz que su antecesor, el Fraxel, provoca un incremento de la renovación de las capas superficiales de la estría, mejorando notablemente la coloración y la textura de la cicatriz. Una sesión de láser Pearl equivale a 4 de láser Fraxel. La estría se reduce hasta en un 40%. Durante 4 o 5 días la zona presentará un enrojecimiento intenso y la piel pasará por un proceso de exudación. Pasado este tiempo, el paciente podrá incorporarse a su actividad diaria. Se estima que una sesión es suficiente, sin embargo, es el médico el que debe evaluar, según las características del paciente y los resultados obtenidos tras la primera sesión, si es necesario realizar una segunda. La duración del tratamiento está estimado en 45 minutos.

¿Cómo podemos tratar los léntigos solares ?

Los léntigos solares son manchas marrones, uniformes, de bordes bien definidos y de diámetro menor de 1 cm. Suelen aparecer en cara, escote y dorso de manos. No tienen trascendencia médica, excepto por el hecho de que son una indicación de la exposición solar que la persona ha tenido a lo largo de la vida, constituyendo un signo de fotoenvejecimiento cutáneo.

Existen distintas opciones de tratamiento de los léntigos solares: ( a ) aplicación de frío mediante crioterapia; ( b ) peeling químicos con alfahidroxiácidos ( ácidos glicólico, láctico y cítrico ), queratolíticos ( ácido salicílico ); ( c ) peeling físicos mediante la microdermoabrasión en la que se utilizan microcristales de aluminio que eliminan las capas de células “muertas” de la piel; ( d )láser.

El láser es la opción terapéutica más eficaz. Es un tratamiento seguro, sin riesgo de aparición de cicatrices, y que no requiere el uso de anestesia porque sólo se acompaña de discretas molestias.

En nuestra consulta utilizamos dos tipos de láser ( Ned 5 Palomar y Alejandrita Q-switch de Candela ) que incluyen una técnica llamada Q-switched, la cual trabaja con disparos de alta energía y de pulso corto. Esto permite que el pigmento se rompa sin dañar la piel sana.

Generalmente, los léntigos solares desaparecen con una sesión de tratamiento, aunque, a veces, se hace un retoque al mes. Es importante, una vez más, que el paciente sepa que debe protegerse del sol. La fotoprotección es la clave principal en la “defensa” contra esas “enemigas” manchas cutáneas. Pero una vez que las tenemos, es esencial acudir al dermatólogo para determinar su origen y aplicar el mejor tratamiento.